martes, 8 de octubre de 2013

El Modo Menor

El Modo Menor:
Las escalas mayores vimos que estaban formadas por un único conjunto de tríadas. En el modo menor, en cambio, se utilizan varios tipos de tríadas y escalas en función de determinadas circunstancias y contextos.
La característica esencial en el modo menor es que su tríada de tónica es siempre menor y como en el modo mayor, no puede variar ninguno de sus factores. Las otras tríadas pueden tener más flexibilidad. Otra tríada importante és la de dominante cuando precede al I grado. Esta tríada se le eleva su tercera (séptimo grado de la escala) para obtener por una parte un acorde mayor y que la distancia entre la sensible y la tónica sea de medio tono (sensibilización). Recordemos que aunque puedan haber dominantes menores, la calidad de los acordes dominantes en su formación triádica es de acorde mayor, es decir, tercera mayor y quinta justa (como veremos más adelante, los dominantes toman diferentes tensiones de casi todos sus factores, siendo el único invariable su séptima menor).

El séptimo grado:
La formación de la escala menor armónica con su séptimo grado elevado, tiene esta explicación. Son cuestiones armónicas las que explican porque se elevó este grado. Veamos algunas consideraciones más.





Cuando elevemos el séptimo grado, solo será porque va dirigido hacia la tónica, está será su neutralización. No tiene sentido, alterar un grado para dirigirlo en sentido contrario (si se altera ascendentemente es porque va a seguir subiendo y viceversa). La sensible, conseguida al alterar ascendentemente el séptimo grado, buscará resolver su tensión en la tónica.
Dos serán los acordes que podrán tener este séptimo grado alterado. El acorde de dominante (V), como ya hemos explicado, y el acorde de sensible (VII) acorde con función dominante.
Ambos acordes consolidarán la tonalidad menor, evitando posibles ambigüedades tonales.
No será necesario que resuelven en el acorde de tónica, aunque melódicamente sea su neutralización. Es posible que esta sensible pueda resolver más tarde, retardando su neutralización mediante cualquier embellecimiento.
Lo único obligatorio será evitar el movimiento hacia el sexto grado, movimiento de segunda aumentada y por consiguiente movimiento disonante no permitido, así como cualquier salto disonante, aumentado o disminuido. Veamos todos los movimientos posibles:




Cualquier otro enlace del séptimo grado alterado producirá un salto o movimiento melódico disonante. 
El otro acorde que contiene entre sus factores el séptimo grado es el (III) grado de la escala. Este acorde, por su función de relativo mayor, no suele alterarse ya que la alteración del séptimo grado le cambiaría su calidad a un acorde aumentado de momento impracticable en nuestros ejercicios.
Si no alteramos el séptimo grado la neutralización será descendente, es decir, hacia el sexto grado  no alterado (escala menor melódica descendente). 
Estos acordes, con el séptimo grado no alterado, son más propios de la tonalidad del relativo mayor, sobre todo el acorde del (VII) rebajado, ya que es su dominante.
Melódicamente, la no alteración del séptimo grado, nos posibilita cualquier movimiento melódico, además de cualquier salto, pues todos son consonantes, aunque como ya hemos dicho, su neutralización esta en el descenso hacia el sexto grado no alterado.

El sexto grado:
La elevación o no del sexto grado és más por cuestiones melódicas que por cuestiones armónicas, de hecho, la elevación del sexto grado fue justamente por este motivo, evitar el movimiento de segunda aumentada que se producía si este sexto grado no alterado iba al séptimo grado alterado. Así con la alteración también del sexto grado, se evitaba el movimiento disonante y por consiguiente la posibilidad de enlace y movimiento entre las dos notas. Por lo tanto, si alteramos el sexto grado, es porque lo queremos dirigir hacia el séptimo grado también alterado, no tiene otro motivo y esta será su neutralización.
Todos los acordes que contienen esta nota, son posibles tanto si lo alteramos como si no. Lógicamente la alteración cambiará la calidad de ellos, y a veces, su función.
Cuando alteramos el sexto grado, estamos utilizando el tetracordo del modo mayor, es decir, por intercambio modal, los grados VI y VII son "prestados" de su homónimo mayor. No por ello, estamos cambiando de modo, ya que el acorde de tónica sigue siendo el mismo e invariable, con su tercera menor. La escala menor melódica, tiene esa característica, en su formación ascendente, el segundo tetracordo es igual a su modo mayor, y en su formación descendente a su modo menor y ambos son posibles sin que por ello se produzca un cambio de modalidad. Eso si, las notas alteradas ascendentemente nos sugerirán lógicamente acordes del modo mayor y las no alteradas acordes del modo menor.


Triadas posibles en el modo menor

Condución de las voces:
Las reglas de conducción de las voces del modo mayor, son aplicables con igual validez al modo menor. Como hemos explicado, el modo menor traerá consigo algunas nuevas restricciones, debido a nuevos intervalos que se producen al poder alterar o no algunos grados de la escala.
Algunos enlaces, de hecho, traen consigo muchos problemas. En el enlace del VI-V si duplicamos la fundamental, no hay movimiento posible que no cometa un error. Cuando aparece este enlace, lo mejor es duplicar la tercera del VI para asegurar un enlace suave con el V.
La progresión I-II se encuentra en estado fundamental en el modo menor, quizá con más frecuencia que el mayor. Si la quinta del acorde de tónica está duplicada, puede moverse en movimiento paralelo de una quinta justa a una disminuida. Este tipo especial de movimiento de quintas paralelas se acepta siempre entre cualquier par de voces. Se encuentra con más frecuencia en conexión con el acorde de séptima de dominante. En movimiento inverso (de quinta disminuida a quinta justa) también se permite, excepto en las voces exteriores.